jueves, 24 de octubre de 2013

Vivir sin Dios no es vivir

En Sueño Profético decían:

Vivir sin Dios es vivir siempre oscuridad.

Vivir sin Dios es vivir siempre tristeza.

Vivir sin Dios es no vivir.

Este siglo lo demuestra el querer sin Dios vivir.

Por mucho que el hombre invente –que el invento es destruir, dejando hogares vacíos y otros quedan destruidos en el suelo, hecho escombros el edificio–, esto es hombre sin Dios, siglo de invento apartando a Dios, Creador de los dos mundos.

Dijo un espíritu que Dios le da Mando para que el hombre vea que su Gloria es para el hombre que Gloria quiera, que su Gloria es Amor que Él pone al hombre, y ya forma escalera para subir al Cielo el espíritu:

“Pero el responder del hombre, en su actuación, desprecia, desmiente o persigue a este Dios Poderoso, inmenso en Caridad y sin límite en el Perdón, como Dios Único”.

Desperté, oí:

Vivir sin Dios
no es vivir.

No es vivir ni el que manda
ni el que es mandado.

Ni el que tiene de sobra,
ni el que va mendigando.

Vivir sin Dios
es coche sin caballos,
noche sin día.

Pájaro en árbol que cae herido
y no está muerto ni está volando.

Vivir sin Dios
es lo que quiere el adelanto.

Si piensas esto, ya ves fracaso,
porque sin Dios no es adelanto.


***

Libro 20 - La Palabra del Creador - Tomo II - Pág. 41-42