sábado, 23 de noviembre de 2013

El hombre acepta al Santo y no al Profeta

En Sueño Profético vi muchas caras, y decían:

Todos éstos fueron Profetas, Lugar que Dios habló en ellos. Todos fueron maltratados por el hombre, por el hombre que decía que a Dios amaba.

El que a Dios ama, no puede ofender al Profeta, una vez que el Profeta, las Palabras no son suyas. Estas Palabras son de Dios Padre y dichas por Dios Hijo. La palabra Profeta cambia de color al hombre.

El hombre acepta al Santo y no al Profeta. El Santo todo puede ser suavidad. El Profeta tiene momentos bruscos para el hombre, y esto molesta al hombre. El Santo vive su santidad. El Profeta es que Dios vive en él. Todos los Profetas dijeron sentencias que al hombre no agradaron. El Profeta tiene la Fuerza de Dios en la contradicción.

Las Palabras que Dios dice en el Lugar que elige, tienen Fuerza del Reino Eterno. El que Dios habla en él para enseñar, éste no retira Palabra poniendo palabra que el hombre le dijera. Aquí se ve que la Palabra es Dios, Dios que anuncia su Venida en un Lugar que le permite al hombre que viva.

Este Lugar, Dios lo arroba, haciéndose Dios dueño de lo que ya es suyo; suyo antes, pero con la Libertad de Dios. Luego Dios le quita la Libertad en el Arrobo, y ya, espíritu y Libertad quedan con Dios a su servicio.

Desperté, oí:

Con una clase diaria de media hora, en poco tiempo aprenderían cómo es este Mundo Eterno.

Es fácil aprender del que Aquí lo traen. Es fácil para el que ama o quiere amar.

El que ama, todo lo recibirá como Palabra de Dios.

¿Qué nombre le pondría el hombre, a donde Dios hablara, mejor que Profeta?

Pesar esto es creer no en este Dios.

Estudia lo que es Dios, y a todo lo que haga dirás amén.


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Libro 11 - Te Habla el Profeta - Tomo II - Pag. 4-5-6