jueves, 28 de noviembre de 2013

La falta de creer Aquí

En Sueño Profético decían:

La falta de creer Aquí, hace que el hombre se porte mal ahí.

El hombre no tiene motivos para ofender a Dios si pensara: “Él tiene la llave de mi vida; y el Mando para, después de enterrar mi cuerpo, mandar el espíritu al Infierno”.

El hombre debía de sufrir cuando viera que a Dios no buscaban, cuando sus Palabras cayeran en oídos sordos para él.

Dijo uno:

Si el hombre creyera que después de la muerte empieza la Vida –y ya sin muerte–, no ofendía tanto a Dios como Lo ofende.

El que en Dios cree y a Dios ama en la muerte de un ser querido, dice: “Señor, gracias, yo sé que está contigo”.

¿Cómo vas a ofender en la Tierra a un superior que vida te deja? Pues los días que vivas son gracias que debes.

Y mete en la cuenta a algún ser querido que cerca tuvieras, cerca no de distancia, cerca de cariño... El que cree y ama, mira para el Cielo y dice:

Dios mío,
antes de ofenderte,
mándame castigo:
que vea sufrir
al ser más querido.

Antes de ofenderte,
mándame a algún sitio
que vea sufrimiento;
que el mío, al pensarlo,
ya lo vea chico.

Señor, dame Luz,
que vea tu Camino.

Señor, dame fuerzas,
que las necesito;
porque soy débil
y poco Te sigo.

Señor, dame Fe,
o dame castigo.

Desperté, oí:

Alaba a Dios en el sufrir,
y verás peso quitarte.

Piensa en el que más sufrir tiene,
aunque veas silencio grande.

Nunca Le digas: “no puedo”.

Porque el sufrir que Dios manda o permite,
lleva su altura y su peso.

El hombre ofende a Dios
porque no ama ni cree.
Si ama, alaba;
y si cree, teme.

¡Qué pena tiene que ser
el quererlo por temerle!

La pena es que te das cuenta
cuando remedio no tiene.


***


Libro 16 - Dios No Quiere, Permite - Tomo II - Pág. 93-94-95