sábado, 30 de noviembre de 2013

No valoran tu presencia porque no creen en mi Existencia

En Sueño Profético se oía a Dios Hijo estas Palabras:

“No valoran tu presencia porque no creen en mi Existencia”.

“Si el hombre creyera que después de muerto tiene que ser por Mí, en mi Padre, juzgado, buscaba a quien Yo doy mis Palabras para todos los que quieran oírlas”.

“Si el hombre las desprecia, cómo va, luego, su espíritu a vivir en mi Gloria, donde no existe nada más que mis Palabras, que son la Vida del espíritu”.

“Los hipócritas saben que existo, pero no aman a mi Padre ni a Mí, que somos el mismo Dios. Rezan el Padre Nuestro profanando, porque no cumplen ni aceptan”.

¡Hombres culpables del mal que hoy existe en la Tierra!


¡Te alabamos, Señor! Esto fue dicho en la Gloria.

Desperté, oí:

¡Gloria, Señor, en la Tierra
que el hombre a Ti te niega!

Porque si no Te negara,
en la Tierra Gloria había,
porque Gloria es tu Presencia.

Eran Palabras con Fuerza,
que no podías dudar
que el mismo Dios las dijera.

¡Qué fondo tienen las Palabras
que Dios Hijo dice
en Arrobo al espíritu!:

“No valoran tu presencia
porque no creen en mi Existencia”.


Valorar es saber
y entender lo que valoras.

Si no crees, no valoras;
desprecias, pisas y ofendes,
quitando el valor
que otro ve que tiene.

El hombre valora el tiempo,
que es lo que menos manda.

Le valora el tiempo a Dios
para oír sus Palabras.

Y a la Llamada de Dios no acude
porque el tiempo le hace falta.

Si el hombre pensara en el tiempo
que está al Mando de Dios,
contaría con el tiempo,
con esta contestación:

“Ahora, en este momento,
me está dejando el tiempo Dios”.

“Puede que en este momento
el plazo se me cumplió,
y lo que iba a hacer luego,
sin hacer se me quedó”.


***


Libro 20 - La Palabra del Creador - Tomo II - Pag. 3-4-5