jueves, 5 de diciembre de 2013

El hombre Le pide a Dios que le conceda el pecado

En Sueño Profético decían:

Si tu espíritu sigue a Dios y tu carne sigue a tu espíritu, verás claro: “esto es de Dios y esto va en contra de Dios”; te notarás profesor para hablar de la Gloria; copiarás de los Elegidos que trates, o te vendrá a la memoria lo que el Libro tiene escrito para no perder la Gloria; te dirán “allí habla Dios”, y tus ansias de saber, pronto notarán desasosiego por querer encontrar verdad en la Comunicación del Cielo.

Dijo uno:

Cuando Dios enseña para que enseñen,
es hermosura sin cuerpo,
es fuerza bajada del Cielo,
es barco que Dios hace
que navegue por la arena,
y tren que vaya a su paso
dejando la mar serena.

La arena hace andar el barco,
y las olas, al tren sujetan.

Todo es Poder de Dios,
que si tú a Él te acercas,
¿por qué no quitar los cerros
y dejarte la pradera?,
¿por qué vivir con la duda
de alcanzar lo que tú quieras?

Pero tienes que pensar
que Él quiere que tú quieras;
que no es petición de pecado,
que pidiendo te condenas.

Desperté, oí:

El hombre Le pide a Dios
que le conceda el pecado.

Cree que con sus razones,
a Dios Lo está engañando.

¡Qué adelanto lleva aquí
el que a Dios Le ha confiado,
y Le pide con Amor
lo que quiere, sin pecado!

Por grande que tu pedir
creas que sea,
no lo dejes de pedir.

Porque el Poder de este Reino
trae espíritu
y deja el cuerpo muerto.

Con el Mando de Dios,
que levantara apartando,
ese mundo quedaría
como antes de crearlo.

Pues si tiene este Poder,
pide, pero no dudando.


***


Libro 17 - Investigaciones a La Verdad - Tomo II - Pag. 21-22-23