sábado, 11 de enero de 2014

Amor e indiferencia

En Sueño Profético decían:

Van a hablar el Amor y la Indiferencia, dos personajes muy conocidos.

Dijo el Amor a la Indiferencia:

¿Tú crees que yo podría amar y callar?
¿Tú crees que el Amor se deja encerrar?
¿Tú crees que amar, puede hacer mal?
¿Tú crees que Dios se puede enfadar,
cuando tú su Amor des y quieras enseñar?

No hay Amor de Dios
que escondido pueda estar,
como la torre se ve
en medio de la ciudad,
como el faro se divisa
cuando navegando vas.

Cuando el hijo dice madre,
¿la madre puede callar?,
cuando el hijo dice, madre,
porque ha vuelto del lugar
que se lo llevo el pecado
y que Dios trae para acá. 

Que lo trae la oración,
que la madre, sin dejar,
enseñaba Amor de Dios,
por no poderlo ocultar.

Ya dijo la Indiferencia:

Yo creía que para amar
no hacía falta que te vieran
con Dios esa intimidad;
yo hago mi vida buena,
y luego, ¡ya se verá!

Yo creo que Indiferencia
es nota de tranquilidad.

Otra vez dijo el Amor:

A las tres respuestas tuyas,
yo te voy a contestar.
A la primera que me dices,
aquí tienes contestar:

Si amas a Dios,
tienes que tener
con Él tal intimidad,
que cualquiera te pregunte:
¿Tú me quieres enseñar
a querer a este Dios tanto,
para que yo enseñe a amar?

Vida buena no es palabra
sin haber intimidad.
Esta última palabra
es para justificar,
que donde hay Indiferencia,
a Dios no pueden amar.

Desperté, oí:

Aquí se descubre claro que la Indiferencia no es Amor, que quiere poner el desprecio con la Paz.

La Indiferencia nunca puede ser Paz, porque la Paz es de Dios, es Amor, es buscar, es quietud y es amar.

Buena lección le hizo oír el Amor a la Indiferencia.

Buena lección hay aquí, para que aprenda el que quiera, que si amas de verdad, no existe la Indiferencia.


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Libro 2 - Meditaciones y Palabras Directas con El Padre Eterno - Tomo II