domingo, 5 de enero de 2014

Comedia sin ganancia

En Sueño Profético decían:

La vida del cristiano, si fuera vivida como Dios enseña, todos conocían lo que iba de Dios. Porque Dios enseña con su Acción y su Palabra.

Lo de Dios, siempre verá el hombre que va de Dios.

El cristiano debía de darle pena o abochornarse cuando no conociera lo que era de Dios o del hombre.

Dijo uno:

Estos Mensajes, una vez cundidos, tienen que pedirles cuentas los últimos a los primeros, por haber tenido esta lentitud.

Esta Grandeza, merecida a muy pocos, ha debido ya de estar en todos los centros culturales que tienen el nombre de cristianos; que ponen a Dios, en momentos, como Testigo de la injusticia y Defensor de la justicia; que miran al Cielo y rezan el Padre Nuestro.

Esto, que piense el hombre, que es comedia sin ganancia.

El hombre, lo que creía –el hombre que a Dios no ama– es que Esto quedaría en silencio y arrinconada la Palabra del que no hay nada sin Él. Pues su Presencia no falta.

¿Quién puede negarle a Dios que publique lo que Él manda?

Desperté, oí:

¡Cuánto bien le haría al hombre,
empezando por los niños
y acabando por los viejos,
estas Palabras Divinas,
que su nombre es Evangelio!

Son los que dicen que creen,
son los que dicen que aman,
los que si Esto lo sienten
lo ponen para Enseñanza.

Tú, el silencio lo pisas
y obedeces al que manda.


***


Libro 18 - Dios No Quiere, Permite - Tomo III - Pág. 100-101