viernes, 17 de enero de 2014

Dios dice lo que dijo

En Sueño Profético hablaban de las comparaciones que el hombre pone al Portavoz, sin saber que son comparaciones puestas para el mismo Dios.

Dios hablando y la ignorancia del hombre desmintiendo este grande e inagotable Mensaje, Mensaje dicho por Dios Padre desde el comienzo del mundo, Palabras vivas, Palabras de sentencia:

“Ama a Dios antes que a nadie, y al Prójimo como a ti mismo. Que no resbale en ti el sufrimiento del que tú pudieras ser su ayuda.”

Es todo igual: Amor y Caridad. El Amor te hace que hagas Caridad. El Amor te lleva al sitio.

Dijo uno:

El hombre verá que Dios no habla nada nuevo. Dios dice lo que dijo, por haber muy pocos que lo practiquen. A todo el que practique lo que Dios dijo, dice y dirá, no debe extrañarle su diálogo y dictado a quien Él quiera que actúe con su Mando: cuadro que hay hecho y Él manda que se refresque cuando Él vea conveniente; que no quiere verlo aquel que pasa sin Dios. Esto es hombres sin Fe, hombres que más es su pecar por quitar a otros de que oigan la Palabra del que Dios manda que pregone.

Es de necios creer que Dios tiene que elegir y copiar de lo que hay escrito, para que este Elegido sea idéntico al anterior. Pensar esto es pensar en un Dios mucho menos inteligente que el hombre, y de cero Poder. Dios, al que elige para enseñar, no le habla todos los días una vez. Una vez es al Dictado, pero Iluminaciones y Aclaraciones Divinas son continuas. Dios no puede dejar que este Lugar derrumbe su Palabra con dificultades que el hombre le ponga.

Desperté, oí:

Que el hombre estudie el Lugar
que antes cogió este Dios,
y verá como no hay nada
que tenga contradicción.

Son Palabras tan bien dichas,
que es madre de la razón,
para que el hombre no diga:
¡Ya se ha equivocado este Dios!

Dios, antes de su Comunicación,
ya sabe la reacción
del hombre que a Él no ama.

No va que hables de Dios
y dudes de su Revelación.

Si dudas, Él no te obliga
a que tú dudas no tengas,
pero piensa que el que ama,
esta duda no la alberga.

No la alberga y no puede
tener duda en la cabeza,
porque la Fe y el Amor,
esta duda la desechan.


***


Libro 11 - Te Habla el Profeta - Tomo II - Pag. 66-67-68