domingo, 26 de enero de 2014

El espíritu es el cliché de tus actos

En Sueño Profético decían:

Este Arrobo explica y dice lo que el hombre debería saber si amara a Dios.

Esta explicación, si la oye el que tenga seguridad de que Dios vive, la comprenderá fácilmente. Pero si le falta Amor, acabará poniendo de loco al Comunicante.

Apareció un hombre de pie, y se veía rígido. Se oyó una voz, y uno dijo:

Este hombre es cadáver, y la voz es de un hombre que vive. El que vive no tiene cuerpo, y este cuerpo no tiene espíritu. El cuerpo del cadáver lo estás viendo, y no hay nada. El espíritu no lo ves, y es un hombre con Vida, con Vida Eterna, con Vida que mayoría de los hombres así no lo creen.

La Enseñanza del espíritu se la condena el hombre al que intenta enseñarla.

Si el hombre estuviera fijo de los Evangelios, no le extrañaría este Evangelio, que aquél es igual a éste.

El hombre cree que se amarra a Dios oyendo hablar al Comunicante, y el Comunicante ahí no actúa. El Comunicante repite lo que Dios dice, para que tú lo oigas y vivas despreciando la materia cuando veas que te aparta de Dios.

Todo lo que hace la carne es hecho por el espíritu. El espíritu es el cliché de tus actos; según es el cliché, sale la imagen. Si el espíritu tiene unión con Dios, la imagen será perfecta. Si el espíritu vive sin contacto de Dios, será ovillo enredado, difícil de sacar la hebra, que a veces, cuando ya la tienes, sale el lío por otro lado.

Desperté, oí:

¡Qué poco sabe el hombre
cuando dice que más sabe!

¡Qué poco cree en lo Eterno,
si de lo Eterno no sabe!

No sabe porque no oye
al que Dios Aquí lo trae.

¿Quién puede explicar la vida
con la carne, sin la carne?

¿Quién puede ver a los muertos
revestidos con la carne?

Que si tocas con tus brazos,
al abrazar te ves sola.

Éstas son grandes Enseñanzas,
que debería haber cola
tan sólo para preguntar:
¿Qué dice Dios de su Gloria?

Para que esto lo hicieran,
tendrían que creer en Gloria.

Tendrían que amar a Dios
y al mundo tener de sobra.

Que repasen el Dictado,
y verán frases de Gloria.


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Libro 11 - Te Habla El Profeta - Tomo II