viernes, 31 de enero de 2014

La Paz de Dios es difícil mantenerla, y fácil perderla

En Sueño Profético decían:

La Paz de Dios es difícil mantenerla, y fácil perderla. Es difícil, porque falta practicar la Palabra de Dios. Y es fácil el perderla, porque el espíritu del mal siempre está en guardia para robarla.

La Paz te hace que en esa vida todo sea sin trabajo, porque la Paz ya se encarga de que veas los dos lados: la parte que te alborota, o la que está aconsejando: “si me maltratas, me voy; si te apaciento, descanso”. Y ya verás el color con la luz que Dios le ha dado al alboroto que trae el espíritu que es malo.

La Paz te la da un rincón, con una mesa, una silla y un plato; y con una Bendición, que notas que Dios te está visitando. Ésta es la Paz difícil, porque el hombre se ha trazado el vivir esclavitud: “ahora compro, ahora hago; cuando pasen 20 años, ya en lo que compro mando”. Y así se pasa esa vida, como motor funcionando, hasta que salta una pieza y el motor queda parado; mientras, no se practicó vida de Dios.

¡Paz, que te quita trabajo
y te hace vivir fácil,
y todo lo vas pasando
sin esa intranquilidad
que es consejo del diablo
para robarte la Paz!

Desperté, oí:

No quieras bienes sin Paz,
que son bienes del demonio.

Que los bienes de la Paz,
sin bienes tienes de sobra.

Ella se hace tu amiga
para que pienses en la Gloria.

Y recuerdes las Palabras que Dios
dio a los hombres de la Tierra:

“Mi Paz os doy, mi Paz os dejo”.

La Paz la dan las palabras,
en el sufrir y en el contento.

La Paz no puedes comprarla
ni venderla por dinero.

Pero puedes enseñar
a que vivan Paz de Dios
para no perder el Cielo.


***


Libro 16 - Dios No Quiere, Permite - Tomo II - Pág. 46-47-48