miércoles, 5 de marzo de 2014

Claridad o ventana

En Sueño Profético decían:

Claridad o ventana que abra tu espíritu, síguele la Luz, ya que es tu nombre el que presenta, por ser nombre conocido en la Palabra de Dios.

Donde nombren a Dios, salga tu nombre. Si se nombra en Teología, que a ti te nombren; Si hablan de la caridad, que comparen y digan tu nombre; Si hablan de la obediencia al Mando de Dios, que digan tu nombre; Y si premian a la paciencia y al sufrimiento, que a ti te premien.

Es tu nombre el que abre los caminos de lo que escriben los hombres, de lo que no está escondido. Es tu nombre el que le hace falta al mundo.

Dijo uno:

Ya, de esta Grandeza Divina que Dios a su espíritu entrega, que hablen los hombres. Pero siempre sin quitar su nombre. Que llegue a la muralla y lo recoja la piedra, pero sin quitar tu nombre al que Dios le dio la Luz para alumbrar a los hombres que andan a oscuras sin Dios y viendo un imposible esta Existencia de Dios.

Ya es tu nombre el que deben seguir los hombres y hacer comparación, que esto es Dios el que dicta. Aunque veas algún renglón que su línea está torcida, no creas equivocación, que Dios jamás se equivoca.

Que si se dejó clavar como Lo ves en el Madero, no es que se equivoca Dios, es que tuvo que cumplirse lo que Él al Profeta le anunció: sus Martirios, su Muerte, y final Resurrección.

Desperté, oí:

Encamina estos Escritos
donde tienen que llegar.

Que tu nombre ya es bastante
y lo rubrica tu andar.

Nunca dejes la ventana
que te manda claridad,
aunque los demás no vean
la ventana dónde está.

Pues siempre será atrevido
tirarte al agua sin saber nadar.

Si ves uno decidido tirarse
porque grande premio dan,
no puede entrarte la duda
de que no supiera nadar.

Pues pon mayor confianza
en el que diga: “yo voy, yo digo
lo que Dios me manda hablar”.

El que a esto se decide,
nadie lo puede callar.

Y lo firma con su nombre,
admitiendo el preguntar.

Dios le manda Luz al hombre,
y coge la oscuridad.

El Elegido ve oscuro,
y a Dios empieza a llamar.

Va grande diferencia
pedir Luz,
o tenerla y apagar.


***

Libro 17 - Investigaciones a La Verdad - Tomo II - Pág. 57-58-59-60