viernes, 28 de marzo de 2014

Este cuerpo queda muerto

En Sueño Profético hablaba Agustín de Mónica. Decía:

El que dice “Dios me habla”, lo sabe todo el que tenga trato con el Comunicante. El que pecado está haciendo, éste lo sabe; y el que lo vaya a hacer, ya no lo hace; también ve una Fuerza que no es de ahí, y ve claro que esta Fuerza no es de ella. El que la busque por Amor, éste no ve a ella; si sus ojos cierra, éste ve a Dios.

El hombre, cuando coge a otro hombre para que en su nombre diga lo que él le ordena, éste repite lo que le han dicho, pero no puede ser igual al que lo manda. Dios, en el Lugar que coge para hablar, ves que ha estado Él, porque deja algo para que el hombre Lo vea a Él: Poder y Sabiduría.

Este Lugar tiene atracción para retirar del pecado, facilidad de palabra ante una muchedumbre: comparaciones, ejemplos, sus palabras tocan el corazón de quien nunca lo utilizó para ayudar al Prójimo. Todo esto es lo que Él deja impregnado cuando ha estado en el Lugar. Por eso no tienen fuerza las palabras del que niega que aquí Dios habla, del que dice que si tanto le va a hablar; y ya éste busca a otro con la idea de derrotar.

Yo seguiría hablando,
hablando espiritual,
y ella que fuera escribiendo,
escribiendo sin parar,
todo lo que hay en esta Gloria,
que nadie puede contar,
si no es espíritu arrobado,
traído para enseñar
cuando vuelve de esta Gloria
y vida al cuerpo le da,
este cuerpo que se queda
como el enterrado ya.

Desperté, oí:

Este cuerpo queda muerto,
aunque no lo vean ahí.

Este cuerpo queda muerto
porque no hace falta Aquí,
y porque aguarda al espíritu,
que otra vez se vuelve a unir,
y ya materia y espíritu
son los que hablan de Aquí.

Si el hombre pensara esto,
el sufrir de este Lugar,
¿cómo diría palabras,
palabras “pa” molestar?

Molestias que hacen heridas
y que a Dios hacen sangrar.

Si Dios más se comunica,
más debía el hombre amar.
Yo quiero que mucho ame
aquel que pueda pecar,
porque amando como quiero,
otro Agustín será.

AGUSTÍN DE MÓNICA


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Libro 5 - Dios Comunica y Da Nombres - Tomo I