viernes, 14 de marzo de 2014

Secreto hasta la muerte

En Sueño Profético decían:

¿Por qué a todo el que Dios le habla, lo mandan a callar y lo guardan en secreto hasta que muere?

¿Cómo en lo material podrían dar una calificación de sobresaliente o de suspenso sin antes haber habido examen? ¿Y castigarían cuando los examinadores no tuvieran su título?

Cuando Dios habla, cualquiera es bueno para decir que es mentira y sacar mil defectos que no existen, para derrotar el Mensaje, cegándolos el espíritu del mal para que no vean al Profeta y lo oigan, que sólo con oírlo verían que era Dios el que hablaba.

¿Quién diría mejor lo que es el Amor, sino el que lo sintiera? ¿Y quién contaría mejor el dolor, que aquel que lo pasara?

Los azotes no los explicaría mejor nadie como el que los recibió.

Si al pintor le guardaran sus cuadros, sin que nadie los viera, hasta el paso de esta vida, sería una gran injusticia.

Desperté, oí:

Y más injusticia sería prohibirle a un compositor, que su obra no se conociera hasta después de su entierro.

Pues rebasa a todo esto, querer que el Profeta calle. Todo termina aquí –entendido que es en lo material–, pero las cosas del espíritu tienen su continuación, y esta continuación es seria.

Dios no te obliga. Pero si no te juzgara en el Juicio final, no sería Dios.     

Dios, siempre está en actividad su Comunicación, para que tú no digas esta frase: “Señor, es que yo no Te conocía”.


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Libro 9 - Dios Habla al No Quiero del Hombre - Tomo I