miércoles, 23 de abril de 2014

Administrador de Dios

En Sueño Profético decían:

A más tengas en la Tierra, más responsable en el Cielo, como no pienses:

“Yo administro lo de Dios, pero yo no soy dueño. Esto me lo deja Dios mientras me vea con cuerpo. ¡Nadie es dueño de la Tierra! Por eso le va mejor esta palabra: “Administrador de Dios”. Luego, a Él Le entrego las cuentas, como todo el que administra algo que dueño no sea”.

Dijo uno:

Esto le hace falta al hombre pensar y poner en practica. Y cumpliría la Ley que Dios a todos los hombres les manda.

Pero la cumplen tan pocos, que para citar a uno tienes que pasar por muchos. Y estos muchos no te dejan como no vieran castigo mientras vivían en la Tierra.

El hombre no es dueño de nada, ya se ha repetido varias veces en estas Enseñanzas. Es tan sólo dueño de su espíritu. Este Dios se lo da a la carne para que administre al cuerpo, pero él es dueño. Es dueño porque Dios quiere que el hombre vea que Él quiere al hombre, pero no obliga a que a Él Lo quieran.

Si Dios obligara al hombre, ya no existía el Infierno. Pero, ¿qué Gloria sería si entraran los que a Dios no querían?

Gloria es Amor y voluntad que tú le impones al cuerpo para seguir despreciando lo que te lleva al Infierno.

Desperté, oí:

Hasta las letras,
cuando escribes este nombre,
sienten frío y descontento
de saber que es el sitio
que a Dios Le dieron desprecio.

La Gloria se llena de gozo
cuando llega un pecador
con grande arrepentimiento.

Una vez que a Dios llama
cuando vivía con cuerpo.

Aquí no administrabas,
aquí es que eras dueño.

Piensa: “Soy administrador
y grandes poderes tengo”.

“Pero el Dueño es Dios”.

“Que si bien administré,
la entrada tengo en su Reino”.


***

Libro 18 - Dios No Quiere, Permite - Tomo III - Pag. 7-8-9