lunes, 28 de abril de 2014

En lo grande y en lo chico

En Sueño Profético decían:

A Dios se ve
en lo grande y en lo chico,
en el Poder y en la Fuerza,
en la corriente de agua,
que si te paras a verla,
ves a Dios mandando al agua
y el agua sigue obediencia.

Si ves los mares tranquilos,
verás que Dios los apacienta,
y cuando les ves bravura,
entonces de Dios te acuerdas.

En lo grande y en lo chico,
siempre a Dios te lo recuerdan.

Dijo uno:

Yo vi en el campo una vez
un ave tan “destrozá”,
que no podía prender vuelo,
ni yo la podía curar,
pero ni podía matarla
porque iba “acompañá”
de una fuerza que a mi mente
a Dios tenía que llamar.

¡Dios mío!, no puedo curarla,
y en el surco de la tierra
no acaba de aletear.

Antes de mirar al surco,
el ave arrancó a volar.

Yo en todos sitios decía
y contaba este pasar,
que nadie me lo contó,
que yo pude presenciar.

Yo vi a Dios en el vuelo,
en la forma de arrancar,
sin sangre ya su plumaje,
y sus patas sin doblar,
entonces, ya, avergonzado,
tuve que sin querer, llorar.

En lo grande y en lo chico
a Dios lo puedes buscar,
que Lo ves y no hay duda,
que contesta en el buscar.

Desperté, oí:

¡Qué Poder tiene este Dios,
para que el hombre Lo vea
en la bravura del mar,
en el ave casi muerta
y en la forma de volar!

Lo chico que no ve el hombre,
es donde actúa más.

Éste, que labrando estaba,
ve al ave en el surco, medio muerta,
y el auxilio tenía que ser matarla.

Piensa en Dios, mira al Cielo,
y el ave arranca el vuelo.

En lo chico y en lo grande,
siempre tiene que estar Dios,
para que el hombre se junte
y siempre hable de Dios.

El ave cayó en el surco,
para que hablaran de Dios.


***

Libro 2 - Dios Comunica y Da Nombres - Tomo II - Pág. 46-47-48