miércoles, 9 de abril de 2014

Hay más enfermos de espíritu, que enfermos de carne

En Sueño Profético decían:

El hombre tiene su espíritu abandonado; el hombre no alimenta su espíritu con la Palabra de Dios; el espíritu tiene que recibir la Palabra de Dios, alimentarse y ejercer con las obras que Dios tiene mandado se cumplan. Si todo hombre alimentara su espíritu con Palabras de Aquí, Dios vivía en todo hombre; mayoría de los hombres tienen su espíritu enfermo; el espíritu, cuando no tiene este Alimento, raras veces no enferma: unas enfermedades son benignas, y otras incurables. Hay quien quiere sanar su carne antes que enfermedad tenga, olvidándose de su espíritu, que ahí cuidando, tiene Vida Eterna. Tenía el hombre que formar una Clínica ahí, Eterna, que esta misma fuera para todas las generaciones que su espíritu quisieran sanarlo; aquí los profesores tienen que ser hombres de espíritu sano, que son los hombres de Dios, hombres que su Amor a Dios hace que conozcan las enfermedades del espíritu. Hay más enfermos de espíritu, que enfermos de carne, pero el hombre abandona la curación del espíritu, por falta de Amor a Dios, que por falta de este Amor, le enferma. Estas enfermedades casi todas son confundidas por el médico de la materia, mandando medicamento que al espíritu no puede llegar.

Desperté, oí:

Al espíritu enfermo no puede llegarle medicamento material.

La materia tiene su medicamento material, que antes pasa por la frontera del espíritu.

Pero el medicamento del espíritu no tiene fronteras, que es Acción de Dios, Invisible y Poderoso.

A este espíritu enfermo lo puede curar lo que nadie ve: otros espíritus.

Espíritus que viven sólo para Dios, espíritus que sufren cuando ven que un espíritu va a enfermar.

Que esta enfermedad entra cuando te despreocupas de la Palabra de Dios.

Cuando haces exhibición de tu carne, cuando vives agradando al enemigo de Dios.

Cuando te retiras de Dios por despreciarle su Gloria.

Cuando te enorgulleces de ser fariseo.

Cuando tu vida lleva a otros a que pequen, entonces es cuando tu espíritu está enfermo porque tú lo has enfermado.

Éste es consejo de Gloria, el que hoy Aquí dictamos.

Que el hombre ponga la Clínica con profesores amando, y ya el medicamento Dios lo manda con amarlos.

Es mejor que no lo enfermes y no tengas que curarlo, porque luego llorarás cuando veas a Dios esperando.


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Libro 9 - Dios Habla al No Quiero del Hombre - Tomo I - Pag. 240-241-242