martes, 1 de abril de 2014

Sufrir sintiendo a Dios

En Sueño Profético decían:

Dios no elige sin que tú lo hayas seguido viviendo un sufrimiento. Y en medio del sufrimiento nunca Le digas: “¡Dios mío!, ¿yo a Ti qué malo te he hecho?”; y Le pidas que te dé cuentas por el sufrimiento.

Los que esto no lo piensen y les moleste el que otro se lo diga, no hay duda de que Dios los coge y Le sirven de Recaderos. Unas veces de palabras, y otras sin ellos saberlo.

Dijo uno:

El sufrimiento mayor es sufrir
y a Dios no sentir a tu lado.

Pues en el sufrir sintiendo a Dios,
ya todo lo ves cambiado.

Y no muere la ilusión
de ver sufrimiento acabado.

Estas palabras eran dichas de mi madre:

Lleva el sufrimiento bien,
y el sufrir irá enseñando.

Y en vez de apartar de Dios,
tu sufrir irá acercando.

¡Si este camino es de pinchos,
y lágrimas van regándolo!

Lo que tienes es que saber andar
y también saber enjugar tu llanto.

¡Y ya Le sirves a Dios!

Desperté, oí:

¡Qué razones dan en Gloria
para el que quiera
aprender y practicarlas!

¡Cómo te hablan del sufrimiento,
que tú lo achicas o lo agrandas!

Si lo achicas, vas enseñando.

Si lo agrandas, de Dios apartas.

Te hace pensar el Mensaje
que Elegido con protesta
hace pero no enseña.

¿Has pensado dar consuelo
o razones con soberbia
y ofendiendo a Dios del Cielo?

Piensa que, carne y espíritu
siempre tienen sufrimiento.

Pero tú pisa con fuerza
el camino del sufrimiento,
y que quede tu pañuelo mojado
y para Dios, seco.

Estas Enseñanzas sirven
para al malo hacerlo bueno.

Y el bueno, que cada día
haga más servicio al Cielo.


***

Libro 17 - Investigaciones a La Verdad - Tomo II - Pág. 139-140-141