miércoles, 16 de abril de 2014

Vivir la vida

En Sueño Profético hablaban del Amor de Dios. Decían:

Vivir sin este Amor,
el que así viva,
que no le llame vivir.

En faltando este sentir,
eres casa vacía,
casa de esas casas grandes
que de nada falta allí,
pero le falta el vivirla
con vida que sea de Aquí.

Si vida no hay en la casa,
ya sobra lo que hay allí,
por valor que todo tenga,
como alguien no viva allí.

Cuando abras tú la puerta,
oirás los muebles crujir,
como protesta que hacen
a que alguien viva allí.

Que esto te hace que pienses:
“lo mismo me pasa a mí,
que vivo rodeado de todo,
y para qué quiero vivir”.

Esto es falta de Amor,
de este Amor que siempre está
queriendo vivir en ti,
pero tú tienes vivienda
que no se puede vivir,
por más que metas riquezas,
no se puede estar allí.

La riqueza de las cosas
la adorna el Amor de Aquí,
y ya no cambia la casa,
porque el vivir de ahí
no hay quien decore por precio.

A esto llámalo vivir,
pero vivir sin amar
a todo lo que es de Aquí.

No uses esta palabra:
“vivo la vida,
todo se rinde hacia mí,
pero sí, algo yo siento
que me canso de vivir”.

Estas palabras te vienen
cuando vivas sin vivir.

Vivir la vida se vive
cuando es la Vida sin fin,
cuando por dentro te sientes
un vivir como el de Aquí.

Desperté, oí:

¡Qué cierto que el caserón,
como no lo viva nadie,
entras y quieres salirte
de algo que quiere echarte!

Es el protestar del bien,
que el mismo bien quiere echarte.

Ahora piensa en una vivienda humilde,
pero que vivan a Dios,
y puedas decir: “yo vivo,
y de sobra tengo to”.

Esta vivienda está abierta,
y allí te encuentras de más
para lo que necesitas
en tu vida material.

La vivienda la haces tú,
y quiera el hombre o no quiera,
es vivir, vivir la vida
cuando Amor de Dios tú sientas.


***

Libro 11 - Te Habla el Profeta - Tomo II - Pag. 93-94