sábado, 5 de abril de 2014

“Yo soy Dios del que pecó, pero no del que no ama”

En Sueño Profético hablaban de creer, amar, poder hacer y no hacer.

Este engaño es para el hombre, pero no para Dios.

Dios, muchas veces, deja al descubierto aquello que hace falta, para que otros vean la reacción del que puede tapar aquella falta y sufrimientos achicar.

Dijo un espíritu con Mando de Dios:

No puede el hombre vivir a Dios, y vivir indiferente a su Mando.

¿Cómo el hombre puede oír: “Dios está hablando”, y no acudir?

Este Caso, si no vive Verdad, no llega donde ha llegado.

Si no sale del Instrumento, no es de Dios.

El Instrumento es árbol en vendaval, que no puede quedar quieto.

¡Hombres con grandes estudios, que no pasan a comprenderlo porque no viven Amor de Dios y olvidan el cementerio!

Cementerio: casa por un poco tiempo para el cuerpo. Cuerpo que aparta de Dios con las leyes y los inventos, con la cultura y el motor, con reformar los Mandamientos.

Desperté, oí:

Creer, amar a Dios
y pensar en el cementerio,
tienes que ir donde digan:
“allí habla Dios para que el hombre
hable de Dios sin tiempos”.

¡Y tener muletas guardadas,
sabiendo que hay cojos
que no tienen para comprarlas!

No llames a Dios en tus momentos,
que ofendes y no te sirve de nada.

El que Esto pueda cundirlo
y tenga en silencio,
tan sólo días y semanas,
cuando diga “¡Dios mío!”,
puede oír estas Palabras:

“Yo soy Dios del que pecó,
pero no del que no ama”.


***

Libro 20 - La Palabra del Creador - Tomo II - Pág. 148-149