martes, 13 de mayo de 2014

Alimenta tu espíritu

En Sueño Profético decían:

Alimenta tu espíritu, que esté fuerte para lo que le mande el cuerpo. Que el cuerpo, sin este Mando, siempre lo estarán guiando espíritus del Infierno. Unas veces, presentándole aquello que es sufrimiento; y otras veces, ofreciéndole las riquezas de ese suelo.

Un espíritu fuerte, de las Fuerzas de este Cielo, lo nota el que lo trata y fuerzas va repartiendo.

Dijo uno:

El espíritu es libre;
lo que no lo es, es el cuerpo.

El cuerpo hace a veces cosas
que no sabe lo que ha hecho,
y él mismo forma diálogo:
“¿cómo pude yo hacer eso,
si no era mi medida
y yo nunca quise hacerlo?”.

Esto es espíritu débil,
que le faltó este alimento.

Esto es el que se enferma
como se enferman los cuerpos.

Luego están los satánicos,
empleados del Infierno,
que con sus ofrecimientos
van tentando,
unas veces con dureza
y otras veces con engaño.

Desperté, oí:

El hombre actúa a veces
sin saber cómo ha actuado.

A más débil esté el espíritu,
el cuerpo más hará mando.

Pero espera este mando,
nunca de alabanza a Dios
y de huir del pecado.

El pecado lo pondrá de precisión
y con la envoltura: “no es malo”.

Si el espíritu está fuerte,
con la Fuerza de este Mando,
antes de llegar a hacerlo,
en silencio o en palabras,
se lleva este responder:

“Vete de mí Satanás,
que a mi Dios estoy adorando,
pidiéndole que no peque
con la fuerza de tu engaño”.

A un espíritu de Dios
el cuerpo no puede callarlo.

Siempre le verás actuaciones
de llegarle este Contacto.

¡Es lástima que los hombres
no obliguen a su materia
a poner primero
el Mando que manda Dios!

Y después ese mando de la Tierra,
que a veces, en vez de mando,
son venganzas que después
terminan en guerras.


***

Libro 18 - Dios No Quiere, Permite - Tomo III - Pag. 189-190-191