sábado, 31 de mayo de 2014

El Amor a Dios te hace manso y los defectos te aparta

En Sueño Profético hablaban de creer en Dios y demostrarlo; y de amarlo y practicar su Amor. Estas dos palabras, sin palabras, dan contestación.

Dijo uno:

El creer te hace pensar
y te va avisando:
“esto bien y esto mal”.

Y te vas portando como burro
que arriero lleva detrás.

Que si se descuida,
el palo le dan.

Por eso,
el que cree
y le falta amar,
poco hace bien,
siempre tira al mal.

Y se hace amigo de otro
que cree y le falta amar.

Porque con el que ama
no puede llegar a tener intimidad.

Todo verá duro y falta pondrá,
y le dará ira del que vea amar.

Pues el Amor a Dios te hace cambiar
y en todos tus actos sello dejarás.

El Amor a Dios tiene tanta fuerza
que te hace cambiar.

Y das compasión al que no practica
este grande Amor.

Porque practicarlo,
le quitas valor
a todo lo de la Tierra
que no es para Dios.

Te compadeces de aquel que pecó,
y pones pensar:

“¿Qué haría yo
para quitar de pecar?”.

Que esto es una forma
de demostrar el amar.

Desperté, oí:

Repetían mucho en Gloria:
“El Amor a Dios habla en acción.

El creer da dureza
y el pecar es mayor.

Hay más que creen, que amen”.

De estos tres grupos:
Amar a Dios,
creer en Dios y no amarlo,
y no creer en Dios,
el número mayor es:
creer y no amarlo.

No creer, son muy pocos.
Si pensaran, creían.

El número mayor es:
creer y no amarlo.

Pero creen sin temor,
por eso les molesta que Dios
tenga siempre un sitio
que diga: “Yo veo a Dios”.

Y ya el hombre saca el veneno
como víbora que mata,
cuando es caso como éste,
que justifica.

Y esta justificación
le derrota las palabras.

El Amor a Dios te hace manso
y los defectos te aparta.

Y tiras para la Gloria
con tu acción y tus palabras.

Si crees en Dios y no amas,
es el pecado mayor
que el que va diciendo:
“Yo no creo que existe Dios”.

El que esto lea y le extrañe,
es que le falta el Amor.


***

Libro 18 - Dios No Quiere, Permite - Tomo III - Pag. 15-16-17