viernes, 9 de mayo de 2014

Exigencia en lo material y calma en lo Divino

En Sueño Profético hablaban de la exigencia del hombre en lo material y de la calma que emplea en lo Divino:

En lo material todo es aprisa, ¿qué reacción tendría el hombre si terminara su carrera y recibiera el título a los dos años? ¿Y si diera a la llave de la luz y luciera la bombilla al minuto? Esto diría: ¡es mucho esperar! Cuando el hombre llama a otro, si éste contestara a los cinco minutos, no podría soportarlo. Todo lo que manda el hombre es con exigencia y brevedad, pero lo que Dios dice, “¡Ya habrá tiempo de oír y publicar!” Esto es poco Amor a lo Divino y mucho apego a lo material; luchar y preocuparse por hacer un viaje corto y que sea cómodo, y hacer uno largo sin preocuparte de la incomodidad.

El hombre debía de llamar a Dios cuando Lo amara.

Dijo uno:

Llamar a Dios o hablar de Dios sin amarlo, es peor que no acordarte de Él.

Él nos decía:

“Es mejor que os olvidéis del Hijo del Hombre, que lo nombréis sin amarlo. Si no nombráis al Maestro, no se fijarán en vuestras obras. Lo que Yo os diga de noche, vosotros publicadlo de día y con sol. Lo que no podéis saber, Yo no os lo digo por muchas preguntas que me hagáis. Ya viene de mi Padre lo que podéis comprender”.

Desperté, oí:

Dios les decía lo que podían comprender.

Había veces que lo que el Maestro les decía los entristecía.

Pero Él no quería que llegara su Crucifixión sin estar preparados.

Quería que estuvieran enseñados a sufrir poco por la materia y sintieran gozo al pensar en la Gloria.

Él los había enseñado para que cuando faltara, continuara la Enseñanza.

Y cuando faltaran éstos, enseñaran los que quedaran.

Si amas, aprendes, aprendes y enseñas porque así lo quiere Dios.


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Libro 9 - Dios Habla al No Quiero del Hombre - Tomo I - Pag. 58-59