miércoles, 28 de mayo de 2014

Lo mataron para vivir de su recuerdo

En Sueño Profético decían:

Ofende más a Dios el que en el Profeta no cree, que el que no cree en Dios. No está admitido en el Amor de Dios que no crean en Él. Pero tiene menos disculpa no creer en el Profeta. Tratando al que Dios le da el Mensaje, te sirve para que sepas de esta Gloria. Si tú interpretas al Profeta para ofenderlo en vez de reverenciarlo, ten en cuenta que no dudas del que Dios le habla, tú es que no crees en el Poder de este Dios.

Ya premia Dios donde brota el Profeta. Y si tú en vez de imitarlo, crees derrotarlo, tú ya estás en contra de Dios.

Las dudas son en lo imperfecto. El Profeta es de tal perfección en sus actos, que deja en un ridículo espantoso a aquel que quiere hacer ver que el Profeta es falso.

Desperté, oí:

Si el que dice que cree en Dios, lo dijera creyendo, el Mensaje no sería incomprendido.

El que tiene ganas de saber, tiene ganas de escuchar; como el que tiene ganas de saber, busca al comunicante.

Dios ama tanto, que olvida. De Dios Vivo se habla tan poco que no se sabe que vive. Antes de su Venida ya no querían que viniera.

Vino y Lo mataron; lo mataron para vivir de su recuerdo; este recuerdo al hombre le sirve de bastón.

El tener el Mensaje oculto, fue intrusión del hombre. Jesucristo vino a publicar el Mensaje del Padre. La sabiduría del hombre es tan vanidosa que no le deja ver lo Divino.

“El que cree en Mí, no duda de Mí. Pilatos creyó en Mi como hombre, pero no como Dios”. Creer en Dios no es decirlo, es practicar su creencia.


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Libro 9 - Dios Habla al No Quiero del Hombre - Tomo I - Pag. 226-227