sábado, 17 de mayo de 2014

Los Caminos de Dios son limpios, rectos y transparentes

En Sueño Profético decían:

Los Caminos de Dios son limpios, rectos y transparentes. El hombre los ensucia y los tuerce. Los ensucia con su poco Amor a Dios y los tuerce queriendo hacer lo que Dios no ha mandado. Al ensuciarlos, Dios ya no pasa, y al torcerlos, ya tú coges otro y dejas el transparente, el recto y el limpio.

Hay quien ve el camino sucio
e intenta el limpiarlo,
y hay quien lo ve limpio
e intenta el ensuciarlo;
éste pone lo que puede
para impedir el paso,
sin saber que Dios ya tiene
su Caminito trazado,
y suciedad que le pongan,
a este Camino no llega
y él quedará empañado.

Dos dijeron a la vez:

No hay cosa más clara
y que todos puedan ver,
que el que mucho ame a Dios,
éste de Él quiere saber.

No puedes tú contentarte
sabiendo es Vivo Dios,
que hable en cualquier sitio
y tú no pongas Amor,
dejando el Camino limpio
por ser Camino de Dios.

El que ama, corre y quita
la hoja de la tarama
por si la pisara Dios.

Una Palabra:

Que si amas, tú Lo buscas
por si este Dios hablara.

No hay madre que pierda a un hijo,
cuando antes le avisaran,
ni gallina con polluelos
que sus alas no taparan.

Esto lo hace el Amor,
que anula hasta la palabra.

Desperté, oí:

Si de Dios quieres saber,
nadie te dirá de Dios,
mejor que aquel que Lo ve.

Nadie te dirá la Gloria
como tienes que pisar,
que con suelo y sin suelo
ves espíritus “na” más.

¿Quién te puede hablar de esto
y vivir una Eternidad,
y volver a la materia
y que oigan tan normal
lo que hay en esta Gloria,
que ahí dicen: “Trinidad”?

Dios Padre, Dios Hijo,
Dios Espíritu que viene y va.

Más de una vez se ha dictado,
que se debía de cobrar
los Mensajes de esta Gloria,
pero ¿dónde está el caudal?

¡Si juntando todo el mundo,
ni una Palabra es “pagá”!

Es falta de Amor a Dios
el no querer preguntar:
“si te habla”, “si Lo ves”,
para poderte enmendar
de defectos que tú tienes,
que sólo quitan el Amar.


***

Libro 2 - Meditaciones y Palabas Directas con El Padre Eterno - Tomo II - Pág. 133-134-135