jueves, 1 de mayo de 2014

Los muchos que por ti murieron sedientos

En Sueño Profético decían:

Asegura que el que te mande que calles, no es el mando del Cielo. Asegura que el que no te obedece, no está a Dios sintiendo.

El que mal te recibiera, está en contra del Cielo. El que te busque y te siga, a Dios servicio está haciendo. El que haga oración con tu nombre, pone contacto en el Cielo.

Dijo uno:

¡Es lástima y grande pena que hayan estado en reposo tanto tiempo estas Palabras dichas y luego dictadas. Que son madre de la ciencia: primero Ciencia Divina, y después ciencia de Tierra!

¡Es lástima y grande responsabilidad, que Dios elija para enseñar de esta Gloria y el hombre le ponga stop, por la soberbia y la vanidad del hombre!

¡Es grande pena para el que Aquí enseñan, y responsabilidad para el que el “Recibir” lo quiere tener en silencio!

Tan sólo el pensar esto, piensas que es postura en contra de Dios. No es el agua cuando la despreciaste, lo mal hecho; fueron los muchos que por ti murieron sedientos.

Aquí pasa Dios la cuenta sin que pague tu dinero ni tu influencia.

Desperté, oí:

¡Cómo estarían cundidos
estos Mensajes en la Tierra
si el hombre tuviera a Dios
en primera preferencia!

Y ya él vería la vida
como algo que llegó,
que tú no mandas en ella.

Que puede ser como el Sol,
las nubes o las estrellas.

La noche de Luna clara,
o noche que no encuentras la vereda.

Grande tormenta de agua
con rayos y con centellas,
con truenos que los cristales griten,
que el grito es Reverencia.

Piensa que si esto no obedece al hombre,
¿qué poder tiene en la Tierra
para decir en silencio:
“voy a dejar estas sentencias”?

El que lo dijo o pensó,
estaba lejos del Cielo
y no conoció el Amor
del contacto de este Reino.


***

Libro 17 - Investigaciones a La Verdad - Tomo II - Pág. 62-63-64