viernes, 30 de mayo de 2014

Palabras inmovibles

En Sueño Profético decían:

Igual que te prohibieron la llegada al confesionario para el momento de confesión –porque esto desmentía el arrobo–, igual queda prohibido al que te conoce, mantener palabras que revoquen lo que de Aquí va para que enseñes. Tus Palabras son dichas al espíritu y no pueden ser equivocadas. Pueden ser no aceptadas, cogiendo la Libertad que Dios deja, pero jamás equivocadas. Sean preguntadas para aprender y obedecer, pero nunca para desmentirlas.

Dijo uno:

Yo Le oí a Dios Hombre en una de sus Enseñanzas estas Palabras:

“Cuando dos no están de acuerdo, uno tiene que tener la razón. Pues si a Mí Me tenéis por quien soy: “Dios del Cielo”, el Amén ha de ir primero y luego el preguntar para aprender e ir diciendo: “Esto lo ha dicho el Maestro”. No puede estar equivocado el que diga mi “Diciendo”.

Desperté, oí:

Si al Elegido no enseñan,
no puede dar Enseñanza.

Que esto mismo él dirá
cuando le digan:

“Estuve hablando de ti
a quien te conocía ya,
y dicen que no haces bien
mucho de tu caminar”.

Aquí ya no va Enseñanza,
porque el Amén se olvida
y ya discuten Palabras.

¡Qué Palabras inmovibles
dijo el Maestro a sus Discípulos
y al que seguirlo quería!:

“Cuando dos no están de acuerdo,
uno tiene que tener la razón.
Pues si a Mí Me tenéis por quien soy:
“Dios del Cielo”,
el Amén ha de ir primero”.


Pregunta para aprender
y también para comprender
aquello que estás aprendiendo.

Pero no para reformar
lo que ya baja del Cielo.

Porque te puede llegar
pecado sin tú quererlo.


***

Libro 15 - Hechos de Jesús Perdidos, Hoy Dictados en Gloria - Tomo III - Pág. 166-167-168