viernes, 2 de mayo de 2014

Si el hombre amara a Dios

En Sueño Profético decían:

Si el hombre amara a Dios, conocería a los pocos que Lo aman.

Si el hombre amara a Dios, premiaría al que en el Prójimo viviera.

Si el hombre amara a Dios, serían una familia unida los hombres que viven en la Tierra. El que tuviera una falta, el que amara, haría que no la tuviera y lo cobijaría en su casa, cada uno a su manera. Pero esta casa no es la de piedra, es la casa del espíritu, la que siempre será la misma vivienda.

Si el hombre amara a Dios, el primer premio que diera, se lo daría al Amor que en el Prójimo viviera.

Dijo uno:

Yo creo que el hombre vive en un sitio apartado –con unas grandes fronteras que él se hace– del Prójimo, que es Dios. Si así no fuera, conocería a Dios, que en el Prójimo espera.

Cuentan Aquí esta Enseñanza, que mandan que se dicte:

Yendo un día Jesús a enseñar de su Reino, de cómo seguirlo, Le hicieron esta pregunta:

   –Maestro, Tú siempre enseñas del Amor al Padre, del Amor al Prójimo. ¿Siempre es la misma Enseñanza? –esta pregunta fue sin maldad, pero sí para el que la oyera y no amara.

   –Yo enseño lo fácil y lo difícil de hacer el hombre: el amarse. Lo demás que enseña el hombre también va de Mí a su inteligencia, y de su inteligencia a sus manos, pero esto queda en la Tierra. Lo que es de mi Enseñanza, que Yo escrito dejo, es lo que sirve en mi Reino cuando te llame mi Padre.

Desperté, oí:

Este hombre, con su ignorancia,
hizo que Dios hablara
a lo que ya el Maestro,
aquel día, le tocaba la Enseñanza.

Dios se hace Hombre
para dar lo Eterno.

Dios no se hace Hombre,
ni para que labren la tierra,
ni para que estudien carrera.

Esto, ya, es lo de menos.

Maquinaria que fabricas,
y primero piensas en el suelo,
si debería ser verde,
blanco, azul, marrón o negro.

Esto es la Enseñanza
que el hombre pone primero.

¡Qué Palabras da el Maestro,
tan grandes,
que hoy sirven las mismas,
y razón tienes que darle!

“Yo enseño lo fácil
y lo difícil de hacer el hombre:
el amarse”.


Pero también dice,
que Él enseña
lo demás que sabe el hombre
y que él enseña,
pero que esto queda en la Tierra.


***

Libro 15 - Hechos de Jesús Perdidos, Hoy Dictados en Gloria - Tomo III