jueves, 12 de junio de 2014

Aquél que sintió el Amor

En Sueño Profético hablaban del Amor Divino, y ponían comparaciones.

Dijo uno:

Yo estoy contigo, Agustín, que el Amor a Dios no tiene espera; cuando tú esperas, te falta Amor.

Otra vez habla Agustín:

Yo, después de pedir el Perdón, te podría enumerar grande cantidad de casos que sintieron el Amor de Dios: unos eran pecadores de los que el pecado publican, y otros eran pecadores de los que dicen: “Yo amo a Dios”. Éstos pecaban sin que el hombre viera que su materia pecara, pero eran pecadores para Dios.

Un caso voy a referir del pecador que sólo le ve Dios sus pecados:

Yendo yo un día a buscar a pecadores, salió uno a mi encuentro y me quiso confesar un grande remordimiento que a nadie podía contar por tener fama de bueno. Dijo que él nunca creyó que a Dios lo quisieran tanto; que él hablaba de Dios por seguir conversación y seguir su “figurando”, pero un día dijo: “¡Dios mío! el día que yo muera, ¿estarás Tú Allí esperando?”.

“Mira, Agustín, empecé a llorar gritando, con deseos de saber dónde Dios estaría hablando, y ya llevo unos días que a este camino salgo”.

Éste es uno de los casos que hoy estoy contando.

Otra noche, a primeras horas de la noche, se vinieron dos para mí y entrecorté sus palabras porque la alegría y el llanto no los dejaba hablar.

Ya dijeron sus palabras:

“Íbamos a nuestra vida, de la noche a la mañana, y nos han hablado de ti, y queríamos ir a tu casa a contarte un sentir que nos aprieta la garganta”.

Desperté, oí:

Los dos casos diferentes;
los dos sintieron a Dios.

Ninguno pudo sentir
y decir: “No busco yo
quien me ha hecho este sentir”.

El que pecado está haciendo
donde todos puedan ver,
no busca dónde Dios habla,
porque Dios se olvida de él.

El que peca no para el hombre,
porque el hombre no lo ve,
tampoco oye la voz
del que pecando lo ve.

Tú oirás la Voz de Dios,
aunque mucho hayas pecado,
pero que sientas Amor.

El Amor a Dios lo siente
aquél que mucho Lo amó,
o aquél de grandes pecados,
que con fuerza Lo llamó.

Siempre decía Agustín:
aquél que sintió el Amor.

AGUSTÍN DE MÓNICA


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Libro 5 - Dios Comunica y Da Nombres - Tomo I - Pag. 51-52-53-54