viernes, 27 de junio de 2014

Emplea el Amor de Dios antes que la fuerza del hombre

En Sueño Profético decían:

Emplea el Amor de Dios antes que la fuerza del hombre. La fuerza del hombre sin el Amor de Dios primero, tú mismo te puedes hacer daño. Si empleas el Amor de Dios primero, puede que no te haga falta la fuerza del hombre.

Dijo uno:

El hombre se olvida de Dios, y para olvidarse se pone mil razones, sin pensar que Dios, sus fuerzas no las emplea a tirones, ni el que tenga hambre de Él, ni sed de Dios. Él, Dios le dirá: “come y bebe, comida y agua”. Esto es para el cuerpo. Y el Amor que Él da, es para que tú lo des para el espíritu, porque va a lo Eterno. Él dio de beber a los pecadores, y quitó sed de pecar. Él dio de comer, y quitó el hambre de seguir pecando. Pero esto lo hacía con Cuerpo, y Amor iba delante. Pero al no vivir con Cuerpo, se ofrece en Cuerpo pero ya no es de Carne, es Poder a Espíritu con Amor delante.

Esto es lo que el hombre no practica, y tiene a Dios olvidado. Pone en primera fuerza sus papeles, y luego pone su mando; y a Dios, si le dice un “¡Dios mío, que salga esto bien!”, se dice cristiano.

Desperté, oí:

No te tengas por cristiano
si no haces ni ves bien
lo que Él tiene mandado.

Nunca emplees la fuerza
con la fuerza de tus manos
y de tu lengua.

Empléala con Amor al espíritu,
que llega al que da la solución
después de estar en la Tierra.

Pero si ésta no empleas,
puede que palos que den,
algún día a ti te duelan.


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Libro 16 - Dios No Quiere, Permite - Tomo II - Pag. 11-12-13