domingo, 8 de junio de 2014

La casa del bienestar

En Sueño Profético decían:

Dios no manda el sufrimiento,
pero sí quiere que lo aceptes.

Sufrimiento aceptado,
Reino de Dios ganado.

Sufrimiento pensando en Dios sin culparle,
vas enseñando el Amor más grande
y estás en espera de que Dios te mande.

Dijo uno:

Estas palabras consoladoras
y muchas más,
se las oían a mi madre
cuando oía hablar de sufrir
y hacían el sufrir más grande.

Decía:

Yo creo que el que abandone
esta vida, diciendo:
“yo no conocí el sufrimiento”,
no puede estar cerca de Dios,
ni a Dios jamás entenderlo.

¡Cómo puedes entender,
si haces en tu pensamiento,
el sufrir que a Él le dieron:
empieza ante Pilatos,
y termina ante el madero!

Piensa el verlo clavar,
y después para enterrarlo,
los tirones que Le dieron,
de aquellos Pies y las Manos,
para quitarle el madero.

El pensar de aquella Madre
cuando le entregaron el Cuerpo,
y ver caras tan contentas,
sin decir: “¡María, lo siento!”.

¿Has pensado en un familiar,
el ver que se mofaran de él
en el entierro?

Pues todo esto y mucho más
Le hicieron a Dios del Cielo.

Yo pienso en mi sufrir, y digo:

¡Señor, qué poco tengo!
¡Si lo principal son las fuerzas,
y yo las veo en aumento!

Desperté, oí:

Ya no sigue el hijo el Dictado,
que lo sigue una parienta lejana:

Había vivido pidiendo
por las ventas y las posadas,
con un chiquillo en sus brazos
y otro cogiendo su falda.

Murió el marido después
de tenerlo tres años en cama.

Ya que estaban viviendo
porque los hijos
el jornal ganaban,
y al mayor, su mismo carro,
las piernas le deja cortadas.

Ya se casaron los dos,
y a la madre y al hermano,
uno los metió en su casa.

Pero el otro y su mujer
no podían vivir
sin esta compaña.

Pensaron pasar los días
todos juntos, y de noche
irse a dormir a su casa.

Si otro tiene este sufrir
sin acordarse de Dios,
lo que Le hicieron en la Tierra,
no da consejos de Paz,
y a sufrir no enseña.

“La casa del bienestar”
le decían  al nombrarla.

No hay sufrir que a ti te pueda,
si a Dios llamas de compaña.

Aprende de esta mujer
que Dios manda su Enseñanza.


***

Libro 15 - Hechos de Jesús Perdidos, Hoy Dictados en Gloria - Tomo III - Pag. 128-129-130