miércoles, 22 de abril de 2015

Ama a Dios como quieras, pero que tu Amor vaya enseñando a que muchos amen

En Sueño Profético decían:

Este arrobo se titula: “Ama a Dios como quieras, pero que tu Amor vaya enseñando a que muchos amen”.

Dijo uno:

Hay quien ama y sufre porque otro ama más que él. Éste no ama.

Dijo Teresa:

El Amor de Dios
es más Amor
cuando tu Amor va prendiendo llamas.

El Amor de Dios
es sediento en desierto
que busca agua.

El Amor de Dios
lleva eso: escándalo, escondrijo,
vocerío, silencio.

El Amor de Dios
te da confianza, te da respeto,
te da alegría, te da sufrimiento.

El Amor de Dios
te deja mansa, te nace genio,
te ves sin vida, te falta aliento.

Pero ¿quién podría vivir
después de vivir ya esto?

Pero ¿quién diría: ¡Dios mío!,
quítame este sufrimiento?

Desperté, oí:

Después de querer decir
el Amor cómo lo siento,
cuando lo enseñaba ahí,
me ha faltado un contento
que ahora lo digo Aquí:

Es el pensar de pensar:
¿quién soy yo para que Dios
quiera que digan Teresa
va a la Gloria y vive en Tierra?

¿Quién soy yo para enseñar
este Amor de roca y fuego?

¿Quién diría que yo dije
tan sólo: “Señor, Te quiero”?

“Mándame que yo pregone
por la Tierra lo del Cielo.
Mándame que sea mansa.
Mándame que tenga genio”.

“Mándame Señor la muerte
si tu camino no llevo.
Mándame Señor que calle
cuando a gritos estoy muriendo,
que yo sé que con este morir
estoy alabando al Cielo”.

Para entender este Amor
es lo mismo vivo o muerto,
porque vivo siempre es Dios.

¡Ay vivo que no lo sienta!
¡Ay hombre que eres de carne
y estás viviendo de piedra!

Esta Amor, al que lo siente,
la muerte nunca le llega.

TERESA DE ÁVILA


***

Libro 12 - Dios Comunica y Da Nombres - Tomo II - C7