domingo, 12 de abril de 2015

Eco dado del Amor

En Sueño Profético hablaba Teresa de Ávila. Hablaba y contestaban a sus palabras.

Decía Teresa:

Gran Amor siente el cristiano cuando sólo hace lo que Dios manda. Gran Amor hay que sentir para que salga a la cara este Amor que es de sufrir, un sufrir que no te cansa.

Nunca me cansó este Amor cuando estaba en el convento. Aquello sí era sufrir con un Mando de obediencia, que a veces, sin resistir el mando, tenía que hacer y la obediencia seguir.

Una noche, en la oración, no podía rezar, seguía y me fui quedando fría, y entonces empecé a oír con esa Voz que yo oía, que no era la Voz de ahí. Era esa Voz de Dios que no necesita Eco para decirte: “Soy Dios. Soy el que el hombre busca pidiéndole su Perdón. Soy el que se hizo Hombre para salvar al pecador”. Estas Palabras yo oía y no me salía voz, que yo hubiera dado gritos para que oyeran su Voz. Pero en el mismo éxtasis, otra vez decía sin Voz: “El que oye mis Palabras, el Eco le da el Amor”.
Ya terminada la noche y el día empezando, de noche, al tantán de la campana, iba entrando en la capilla y todas volvieron la cara, porque siempre yo la última me quedaba. Dos siempre se acercaban y preguntas me hacían, y respuestas yo les daba. Yo no podía callar cuando antes Él me hablaba.

Desperté, oí:

¿Quién puede callar la Voz
del que habla sin Palabras?

¿Quién puede amar a Dios
y no oír sus Palabras?

¿Quién puede decir: Lo veo,
y el hombre callar me manda,
y mis palabras las guardo
porque el hombre callar manda?

Yo creo que si callaras,
Dios haría que Lo oyeran
aunque fuera sin Palabras.

Dios te habla,
y el Eco lo da el Amor
sin que suenen sus Palabras.

Ama con la Fuerza de Dios,
que den Eco sus Palabras,
que Teresa oyó su Voz
por lo mucho que Lo amaba.

¡Qué Eco dado del Amor!
¡Qué Eco dado sin Palabras!
¡Qué Eco sentía yo
para que luego lo callara!

No hay quien sienta este Amor
y no cunda sus Palabras.

¡Ay Eco de Amor Divino,
que te sobra resonancia!
Resonancia que no pides
cuando sabes que Dios habla.

TERESA DE ÁVILA

***

Libro 12 - Dios Comunica y Da Nombres - Tomo II - C5