miércoles, 8 de abril de 2015

Haz el bien, donde el mal antes te hicieran

En Sueño Profético decían:

A más estés con Dios, más te perseguirá el espíritu del mal, porque no querrá que el bien hagas. Siempre te pondrá una cortina negra que te quite claridad, para que no comprendas: esto es bien, esto es mal, esto debo hacer porque a Dios Le va a agradar. Los espíritus del mal no quieren que el bien se vea.

Dijo uno:

No hay peor trato que tú des, que en el sufrimiento digas: “¡Bendito sea Dios! Si Él no deja de quererme, ¿quién soy yo para no sufrir, si a Él tanto martirio el hombre Le dio?”. Ésta es la mayor ofensa que al espíritu del mal le llega.

El Elegido es perseguido y abandonado por mando de los espíritus que están en contra de Dios. Pero Dios es Mando único, y al bien le manda que suba por encima del hombre, y ya queda el Elegido como bandera que ondea a gran altura, que no hay subida ni ves bajada, y el aire ondea.

Desperté, oí:

Haz el bien siempre que puedas,
que por bien ha de quedar.

No devuelvas compañero
al mal que te hicieron ya.

Ten siempre a Dios contento,
alabando en medio del sufrimiento.

Que si piensas en el hombre,
el sufrir que a Dios Le manda,
ya ves motita de hilo
el sufrir que a ti te pasa.

Y Dios no manda castigo.

¡Con lo fácil que sería para Dios,
una semana dejar
al mundo sin luz y sin agua!

Para que el hombre,
si no amaba, creyera.

Esta Enseñanza es de Dios:

“Haz el bien,
donde el mal
antes te hicieran”.


Esto es alabar al Cielo
e ir en contra de los espíritus
que a Dios andan persiguiendo.

Pues lo de Dios se conoce
en el bien que vas haciendo.


***

Libro 16 - Dios No Quiere, Permite - Tomo II - C3