miércoles, 15 de abril de 2015

La desobediencia llena el Infierno

En Sueño Profético decían:

La desobediencia llena el Infierno. La desobediencia la práctica más el poderoso de dinero, el que saber le dicen que tiene, el que se ve salud de sobra y le adornan pocos años, el que no admite consejos porque ve moverse sus brazos y sus andares responden al ritmo que quiere llevarlos y su lengua está dispuesta, de segundo en segundo, a molestar a Dios cuando al hablar deja siempre aparte lo que es de Dios.

Dijo uno:

Si éstos ya nombrados, que se han puesto como ejemplo para que pises desobediencia y abraces obediencia, pensaran: “El que me consiente que no lo obedezca puede quitarme el habla, puede quitarme las fuerzas, puede que un día me acueste y el día siguiente no lo vea. Puede hacer tantas cosas y, a veces, yo las veo malas y son buenas, pensemos ésta nada más: El amanecer sin fuerzas, para un palmo caminar y dejarte en curación, aunque no pudieras andar hasta que la muerte llegara para vivir Eternidad. Pues piensa si no era premio o morir en movimiento sin llegar carne a enfermar porque Dios te ha dejado cuando tú no Lo amabas ya”.

Desperté, oí:

Es cierto que la desobediencia al Cielo aparta a hombres de la Gloria.

Y es cierto que el que se cree más fuerte es el que menos a Dios adora. Es el que menos pide consejo al que Dios trae a su Gloria. Es el que vive de día y de noche pensando cosa tras cosa.

Si dejaran un lugar para pensar en la obediencia, tendrían que practicarla y el Amor de Dios no dejaría de seguirles en su compaña.

Son pocos los que obedecen y son pocos los que aman.

Todavía Dios da premio cuando no les quita el habla.


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Libro 65 - Dios Habla al No Quiero del Hombre - Tomo V