viernes, 8 de mayo de 2015

Divina Academia

En Sueño Profético hablaban del Poder de Dios y del poder del hombre; de la Sabiduría Divina y de la sabiduría que el hombre usa ahí, en la Tierra.

Decían que la Sabiduría del Cielo no tenía estudios y nadie podía aprenderla. Si pones Amor, puedes comprenderla. Pero el saberla tiene que ser Dios el que ahí te la deja. Y ya perteneces a esta “Divina Academia”.

Que sin cuaderno ni pluma, en el arrobo se lleva Enseñanza para esta Vida, que debería ser la primera que el hombre enseñara. Luego, el practicarla, cada uno, ya, que consultara con su conciencia.

Dijo uno:

El hombre quiso frenar esta Comunicación como frena la materia. Y no quiere saber que las cosas del espíritu no tienen rey ni fronteras.

Dios deja la Libertad para que al hombre conozcan. Y una vez que es conocido, ya coge Dios los caminos a los que el hombre no puede llegar.

Las cosas de Dios tienen Altura y Fuerza. Como el Sol, que cuando sale, calienta y sale hierba. Esto en algunos sitios. En otros seca la hierba.

Esto mismo ha de pasar cuando muchos hombres vean que estos Mensajes no se callaron y que llegaron a Roma.

Desperté, oí:

Tienen que mirar al suelo
en vez de mirar al Cielo,
los que vivían contentos
por creer Esto en silencio,
cuando sus cuerpos se arruguen
por los años que vivieron
negando esta Existencia
y haciendo sufrir al Instrumento.

Sabiéndolo tantos años,
si piensan una disculpa,
empeoran lo mal hecho.

En cambio, disfrutarán,
mandando alabanzas al  Cielo,
los que hoy esta noticia tendrán.

Éstos serán elegidos
en la Gloria Celestial.

Y se cumplen las Palabras
dichas por Dios Hombre en la Tierra:

Los últimos serán los primeros”.

¡Qué lástima que los hombres
sigan lo mal hecho repitiendo!


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Libro 20 - La Palabra del Creador - Tomo II - C4