lunes, 18 de mayo de 2015

El que a Esto dé silencio, justifica que no habla

En Sueño Profético hablaba Teresa de Ávila. Decía:

Es pena que el hombre no quiera oír cuando va la Palabra de Dios dicha para él, y que cuando falte este que Dios utiliza de Instrumento, busque datos queriendo recopilar lo imposible.

La adoración que a Dios sirve, es oír su Palabra, cuando llega de Aquí, y ponerla en práctica.

A Dios no puede llegar tu oración dicha en los Santos, cuando su Palabra desprecies.

A Dios no puedes decirle: “Señor, Te quiero”, cuando nada que vaya de esta Gloria tú aceptes.

A Dios no puedes maltratar, matar a un Elegido suyo, y luego llamarlo.

Yo creo, que si vieran de materia a esta Teresa, otra vez me calumniarían, otra vez intentarían, pero ahora más grandes los martirios me darían.

Ahora, ¿quiere el hombre responder dónde está el gran Amor que quiere ahí hacer ver?

Hasta que el hombre no ame, hará las cosas al revés.

No hay nadie en la Tierra, que no quiera al ser querido hasta que entierre materia.

El hombre habla del Cielo
como habla de cualquiera,
de cualquiera que no ame,
porque si ama en la Tierra
a un amor sin pecado
porque Dios así lo ordena,
a este amor no da silencio,
por si este Dios se ofendiera.

Pues cuando sientes Amor,
un Amor que no es de Tierra,
¿cómo puedes aguantar
esperando que se muera,
y luego datos buscar?   

Desperté, oí:

Si el que habla de Teresa
me viera viva con carne,
otra vez tal vez diría:
“Teresa, ¡a encarcelarte!”.

Y mis Moradas irían
recogiendo y quemando.

Y otra vez se repetiría
lo que los siglos han borrado.

Hoy no parezco Teresa,
en este Escrito dictado.

Pero sí soy Teresa,
de mi Dios enamorada,
enamorada de Amor,
de este Amor que nunca acaba.

Si Aquí se diera silencio,
Dios sufriría y lloraría.

Yo nunca le di silencio
a lo que Dios hablaba.
El que a Esto dé silencio,
justifica que no habla.

TERESA DE ÁVILA


***

Libro 12 - Dios Comunica y Da Nombres - Tomo II - C6