jueves, 7 de mayo de 2015

El seguro del espíritu

En Sueño Profético decían:

Si el hombre tuviera seguridad de que hay otra vida diferente a la que está viviendo, no cabe duda de que lo mismo que se hace un seguro de vida para la carne, se lo haría mucho antes para el espíritu, una vez que el seguro del espíritu, sí lo disfrutaría él. El de la carne, raras veces lo disfruta el que lo paga, y si lo disfruta, es cerilla que antes de que la enciendas se apaga.

Dijo uno:

El seguro del espíritu
tiene Aquí un valor grande,
y ahí no cuesta nada.

Tú solo te haces tu ficha,
con tus obras buenas o malas,
con tu forma de vivir,
buscando al que Dios manda,
y queriendo más cundir,
para que más seguros se hagan.

Esto se irá cundiendo,
y sería vergonzoso
abandonar el espíritu
y hacerle seguro al cuerpo.

Esto es vivir inseguro
de que espera otra vida sin remedio,
y que por grande que hagas el seguro,
Aquí no entra tu cuerpo.

Ahora piensa,
¿de qué te sirve el seguro
que tienes en tanto aprecio?

Si creyeras en Dios Vivo
y creyeras en los muertos
–que muertos no están Aquí–,
seguro que buscarías
al que te pudiera hacer
seguro de Eterna Vida.

Este seguro no cuesta dinero,
y te da la garantía
de que nunca te verás muerto,
aunque ahí, muerto te digan.

Desperté, oí:


Tienen que callar los hombres,
cuando lean estas frases.

Si el hombre tuviera seguridad
de que hay otra Vida
después de la de materia,
aseguraría el espíritu,
aunque dinero pidieran.

Si el hombre pensara en Dios,
en su Poder y en su Fuerza,
¿para qué querría seguros
de los que al Cielo no entran?          

Después de que tuviera hecho éste,
que se hiciera el de la Tierra,
como título que tienes
sin ejercer la carrera.

¡Otro juego más de niños
que el hombre da preferencia!

Todo el que viva esa vida
sin hacer nada por Ésta,
no puede ser gran amigo
del que practique la Eterna.

Una es vida de pluma
que el aire la bambolea.

La otra es torre de piedra,
segura, sin que la muevan
ni la lluvia ni los aires.

Hazte el seguro de espíritu,
que te vengas a esta Gloria
con Dios Padre, con Dios Hijo,
con sus santos y sus ángeles.

Si te sientes pecador
sin hacer grandes pecados
hazte un seguro de espíritu
y olvídate del pasado.

¡Qué lástima que los hombres
no prefieran lo de Dios
y admitan el pecado!


***

Libro 14 - Dios Manda en Su Gloria que Enseñen - Tomo II - C6