martes, 5 de mayo de 2015

Éste es mi Hijo, y mi Hijo soy Yo

En Sueño Profético veía gente con paquetes, cestos y animales al hombro; otros llevaban corderillos, que éstos ya les cubrían los dos hombros y su lana daba calor al cuerpo.

Se quitó esta Visión que en el Sueño Dios hizo, y apareció esta que aquí queda escrita: mucha gente que iba andando se paraba y hacía sus comentarios de Dios Niño, de sus Palabras, de su Sabiduría. Oías a unos, y gozaba tu espíritu; y oías a otros, y no había llanto, porque faltaba materia.

De momento, la Fuerza de Dios llevó allí un monte, y el gentío que había no dejaba ver a Dios Hombre. Volvieron unos cuantos la cara y estas palabras dijeron: “Se ve que es Enviado del Cielo porque sus Palabras entran profundamente en el cuerpo del que Lo ama. Y se pone inquieto y con alboroto de hacer daño, el que no quiere que sea Dios”.

Ya venían unas mujeres, y quedando un poco paradas, dando ellas sus razones y sus respuestas, dijo una: “No pude mirarle la Cara cuando ya Lo había visto sin querer, cuando oí el griterío pidiendo: “¡Crucifícale!”. Lo pedían aquellas bocas que ya estaban muertos para Él.

Se vio un Hombre de espaldas, lejos de donde estaban haciendo la Enseñanza y, sin nadie explicar, se oyó la Voz del Padre: “Éste es mi Hijo. Y mi Hijo soy Yo”. Ya quedó allí un sentir de Gloria, que aquí no podrá escribir porque Espíritu no manda que escriban este sentir, que es vivir Dios en Palabras.

Desperté, oí:

¿Qué debería costar
el sólo oír este Mensaje?

¿Y qué debería pensar
aquel que a este Dios no ame?

Te empieza con su Venida
y el responder del hombre.

El que iba en su busca
y Le llevaba un presente,
era porque fijo estaba
que era Dios entre los hombres.

Éstos gozaron a Dios.
Y las mujeres sufrían
cada vez que referían
la Cara que ellas vieron
que el hombre a Dios Le tenía.

Su Muerte aquí no se nombra,
en este arrobo que es Vida.

Esto es para Enseñanza,
que sirva para el que olvida.


***

Libro 13 - Hechos de Jesús Perdidos, Hoy Dictados en Gloria - Tomo II - C3