miércoles, 13 de mayo de 2015

La mujer y el calderero

En Sueño Profético decían:

Lloraron más a Jesús, cuando ya no Lo tenían, los que despreció le habían dado, que los que no Lo amaron. Los que Lo amaron vivían con pena. Los que Lo despreciaron vivían en un mundo de remordimiento, en un mundo de falta de todo aunque de sobra lo hubiera, en un mundo que sobraba el caminar porque el final no era bueno.

Ya dijo una mujer:

Yo viví cuando Dios vivió de Hombre y Él faltó y yo quedé. A Él Lo mataron, y después quedó su Presencia en las caras, en los llantos; en el nombrar su Nombre en humildes, en poderosos, en fariseos. Éstos últimos Lo nombraban con disculpa.

Una mañana, había unos vendedores de calderos donde el mercado se hacía, y al acercarse una mujer a comprar un velón, el cual ya les tenía encargado, fue lo primero que dijo un calderero:

   –Si no es por este encargo, no vengo. Yo mismo me prometí no pisar terreno donde el Maestro pisó y allí mismo Lo mataron. Pero como era un velón el encargo, no he querido dejar de venir por si fuera para que la luz Le sirviera a Él. Y mire, aunque aquí me ve, he estado varias veces por no entrar en el pueblo.

Cogió esta mujer aquel cobre entre sus manos y el pecho, como un vellón de lana que abrigo le da a tu pecho, y sus lágrimas caían, que todos pudieron verlo. Ya dijo entre sollozos y palabras:

   –Este velón lo esperaba, y creo que no he vivido hasta que lo vea en casa. Lo encargué con un sentido distinto al que voy a utilizarlo, y se lo voy a decir, porque Dios lo habrá mandado: no le faltará la luz, para que luz ahí llegue a todo el que no creyó que Dios viviera de Hombre. Puede que con esa luz se salven algunos hombres.

Desperté, oí:

Esta mujer sufría
más cuando veía las dudas
del que vivía sin amar.

Y siempre estaba: ¡Maestro!
Y al momento: ¡Perdón!

Y ya se dirigía: ¡Dios mío!,
da Luz de tu Perdón.

Una noche no muy tarde,
le vino este pensar:

Cuando tenga mi velón,
la luz no Le faltará.

Para que luz ya le llegue
al que vive oscuridad.

La mujer y el calderero
tienen el mismo pensar.

Y hacen que el mismo Amor
alumbre con la Verdad.

Allí iban a por luz,
los que vivían oscuridad.


***

Libro 13 - Hechos de Jesús Perdidos, Hoy Dictados en Gloria - Tomo II - C5