lunes, 11 de mayo de 2015

Si tengo el peso de ayer y hoy ya no pesa tanto

En Sueño Profético decían:

Sin Amor a Dios la carga de la vida material te pesará tanto que más sentirás el peso cuando te lo quieras quitar, cuando quieras quedar libre de lo que el peso te da y, aunque quieras olvidarlo, más el peso pesará.

Dijo uno:

En cambio, amando a Dios a nada le verás peso porque siempre Él te dará la balanza para mantener el peso. Que cuando tú ya te crees que no puedes con el peso de la carga de esa vida te notas más ligero y te entra valentía, y ya pueden echar peso. Por eso el que desconoce este Amor pasa esa vida en rabieta y apartándose del Cielo sin pensar que ahí, en la Tierra, nada puede ser Eterno y que todo es estación del año en la que pensamos en disgustarnos por verano o invierno, por primavera u otoño.

Pues esto es vida de materia y, a veces, piensas: “Si tengo el peso de ayer y hoy ya no pesa tanto”. Pues ahí está actuando el Amor de Dios, porque tú lo habrás llamado.

Desperté, oí:

Cierto que si amas a Dios todo será diferente.

Si siendo del mismo tamaño el sufrir y uno no ama a Dios y otro Lo ama y Lo llama, el sufrir no tiene comparación.

No tiene comparación ni para ti ni para el que te vea.

Que estos son los pesos grandes que en menos de un gramo quedan, al que dice “no puedo”, si Dios le mantiene la fuerza.

Ama a Dios antes que a todo y si te ven avaricia irás enseñando al hombre que lo de ahí acaba deprisa.


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Libro 67 - Meditaciones y Palabras Directas con el Padre Eterno - Tomo VII