martes, 2 de junio de 2015

Al hombre le sobran ideas y le falta creencia

En Sueño Profético decían:

Si el hombre estuviera seguro de que le espera otro Mundo después de ese, buscaba al que Dios trae a este Mundo. Porque el que Dios trae no puede equivocarse, ya que entonces no era Dios el que en este Mundo hay.

Si el hombre creyera seguro en los Evangelios no le extrañaba nada lo que le pasara a los Elegidos.

Dijo uno:

Al hombre le sobran ideas y le falta creencia en lo que no ve porque no es materia. Si creyera, antes que las letras, ponía la creencia. Sin creer en la botica tú en la botica no entras a por el medicamento cuando creas que la botica es otro establecimiento más, aunque gran falta te hiciera porque lo esperara el enfermo y tú, con el medicamento, la salvación le dieras. Pues igual es el trato del Elegido, si no crees no buscas, ni aceptas, ni pides al Elegido: “¿Cuál sería mi camino para no perder la Gloria? Porque le agradaría a Dios que yo sufrir no Le diera”.

Si el hombre creyera en este Mundo esperaría y jamás perdería el tiempo en las cosas de la Tierra.

Desperté, oí:

¡Qué cierto que el creer te lleva a la fuente cuando tú quieras beber el agua!

¡Qué cierto que los peligros, si tú los crees, de ellos te alejas!

Y cuando crees que ves un gran cargo siempre haces reverencia.

Es la creencia la que obliga a todo lo de la Tierra a creer lo que no vio, pero que alguien lo cuenta.

Y lo tiene que aceptar con documentos que cuentan la verdad o la mentira, pero pone verdad.

Piensa tan sólo este pensar:

¿Quién puede creer en Dios y en el Mundo espiritual y no buscar al Elegido por no creer que es verdad?

Si creyeran en Dios vivo miedo les daría al pensar: “¿Qué palabras diré yo en el Juicio Final?”

Que a este Juicio tú llegas y ya sabe el tribunal si el Juez Supremo dará castigo o perdonará.

El daño siempre es el mismo cuando te falta el amar.

Y el perdón hay quien lo pide y Él demora su llegar.

Sólo Dios sabe el pedir y si el perdón lo dará.

Pero si hubiera creencia el hombre no olvidaría este Juicio Final.


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Libro 67 - Meditaciones y Palabras Directas con El Padre Eterno - Tomo VII