viernes, 19 de junio de 2015

Dichosos los que creyeron sin ver

En Sueño Profético decían:

De las versiones que el hombre hace del que Dios quiere que viva la vida ahí y Aquí, como de las del que vive Aquí y Dios quiere que vaya ahí, el hombre lo dice todo en contra de éste, que no supo que Dios lo cogía para que el mundo continuara sin dudas de la Existencia de Dios.

Si pensara el hombre
la actuación de este Lugar,
las dos rodillas inclinaría,
sin pensar en levantarse
hasta que Dios le dijera:

¡Sí, esto es un Lugar, que el Lugar sería cualquiera que Yo eligiera, porque amó sin alegrías y con penas, y obedece a mi Voz como el trueno a la tormenta, y me sigue con Amor, como el pastor y la cordera!

Esto es lo que Dios diría
si algún día tú Lo vieras,
y puede que no dejara
que le pidieras las cuentas.

A todo el Lugar que Dios coge,
le van rebosando penas
que nadie las puede ver,
por lo hondas que las lleva.

Esto es bien fácil verlo,
y esto nadie lo ve.
Lo ve una cifra chica,
que Dios los premia a su vez,
los premia cuando éste cuenta
el arrobo cómo es.
Los premia cuando dicen:
“para mí solo esto no es”.

Los premia con el gran premio
que escrito nos dejó Él:
“dichosos los que creyeron sin ver”.

Éstos creían en el Cielo,
y que Allí había un Poder.
Y esto le pasa al que ama
sin dudas poder poner.

Deberían, todo lo Escrito,
tenerlo ya publicado,
y más de uno diría:
¡Dios mío!, ¿por qué he pecado?

Desperté, oí:

Hay quien cree que es pecado,
tan sólo lo que ve el hombre.

Hay quien cree que es pecado,
no hacer lo que dice el hombre.

Yo siempre vi más pecado,
el disgustar a mi Dios.    

Yo siempre vi más pecado,
el no pedirle Perdón
cuando alguien tenía duda
y lo estaba viendo yo,
que quería que dijera:
¿quién dice que vive Dios?

El hombre cree que no peca
cuando uno que Dios arrobó
le dice: “he estado en la Gloria,
y escrito lo tengo yo,
para que queden sin duda
las Palabras de mi Dios”.

¡Ay Palabras tan suaves,
Palabras de tanto Amor!

¡Ay Palabras que no entiende
el que no sabe de Amor!

Este Dios al que Le habla
es porque entiende el Lenguaje.

Este Dios al que no ama,
no puede jamás hablarle.

TERESA DE ÁVILA


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Libro 12 - Dios Comunica y Da Nombres - Tomo II - C5