sábado, 27 de junio de 2015

El Amor y la oración desbaratan el pecado

Me quedé dormida muy tarde, y siempre que esto me ocurre, me preocupa, por sino tuviera tiempo de soñar. Quedé dormida y En Sueño Profético decían:

El arrobo del espíritu es en manera de relámpago, el arrobo y el llenar luego el Dictado. Y al hacer uso de esta Sabiduría, ya Dios da más tiempo, por intervenir materia. El arrobo es dar Luz Divina. Hay arrobos más duraderos, para que el Comunicante recoja, la Visión y la explicación, bien. En el momento del Dictado, ya va el espíritu comunicando a la misma materia, y esta materia es la que enseña con la Divinidad que Dios le dio al espíritu.

Dijo uno:

Venía yo de terrenos de Judea. Pues estaba ya más de un año fuera, y cuando llegué a mi casa, mi mujer e hijos ya en un camino me esperaban. Pues yo de mi llegada no había anunciado nada, por vivir en otra casa con pecado. Pues el pecado me tenía desconectado de mi familia. Cuando me vieron los vecinos inmediatos, gritaron: “¡Tus hijos y tu mujer han salido a tu encuentro! Dice tu mujer, que cuando cambiaba a su hijo el pañal esta madrugada, notó que le quitaban el niño y le decían: “esto no es sueño, esto es arrobo”. Vas a ver lo que en el año ha ocurrido, y vas a ver lo que mañana verán todos. Coge a tus tres hijos y ve en busca de lo que el pecado se había hecho dueño de ello. Tu oración y trabajo te traen tus réditos”.

Desperté, oí:

Cuando del Sueño despertó, aún estaba el niño despierto y sin llorar.

El Sueño lo dio por hecho, a los hijos despertó y al camino se encajó.

Dios quiso que el camino que a ella le dijera, no fuera el mismo por el que él viniera.

Dios quería que fuera a su casa sabiendo que Dios le hablaba.

Ya los vecinos sabían que su marido venía.

Cuando estaban preguntando, dijo una: “¡Ya vienen allí los cuatro!”.

Se abrazaron en forma de rueda, que allí lloraba cualquiera.

“Vengo dispuesto a oír lo que no oí cuando me fui”.

Él no sabía que la madre los tenía preparados como si no hubiera faltado.

El Amor y la oración desbaratan el pecado.


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Libro 14 - Dios Manda en Su Gloria que Enseñen - Tomo II - C1