domingo, 29 de enero de 2017

Dile muertos a los vivos que no quieren a Dios

En Sueño Profético decían:

Hay momentos en la vida que si a ti te llegaran, no sabrías cómo los recibirías:

Carne enferma con dolencias, sin esperanza que curen, y muerte de un ser querido.

Si estos sufrimientos ves en otro, piensa si fueran tuyos, y ya tú mismo te haces cambio y castigas tus sentidos y tu lengua, si juzgaste como el sufrir habías visto.

Dijo uno:

La muerte es lo único que te quita las esperanzas de que te vean vivo. En lo demás puedes hacerte grandes castillos, y ya vives con la esperanza de un día decir: “el sufrimiento se ha ido”. Tiene que ser más sufrimiento el que piense que el muerto no puede ser vivo. En cambio, el que cree en Aquí, siempre lo tiene vivo, y hace su vida igual porque lo siente consigo.

Desperté, oí:

Dile muertos a los vivos
que no quieren a Dios.

Y no les llames muertos
a los que quisieron a Dios
cumpliendo sus Mandamientos.

A éstos, diles:
“ya viven la Vida Eterna”.
Y pide que rueguen por ti
para que tú no la pierdas.


***

Libro 29 - Dios Manda en Su Gloria que Enseñen - Tomo IV - C7