sábado, 7 de enero de 2017

El Juicio Final no admite defensor

En Sueño Profético vi una torre. Se veía de arriba abajo, o sea, desde el final de la torre. Había como un hormiguero, y en movimiento continuo se movían las hormigas, que a veces también volaban porque alas tenían.

Dijo uno que Dios manda:

Si estas hormigas quisieran derrumbar la torre, ¿cree el hombre que la derrumbarían? Pues más imposible es derrumbar donde Dios pone sus Palabras. Si esto no fuera así, el hombre, hormiguero formaría con espadas y fusiles. Pero la Fe y la confianza sólo te hacen sentir algo que no hay fuerzas humanas que lo puedan desmentir: que Dios a diario te habla sin que en ese momento tengas cuerpo. Luego, espíritu y materia siguen su Mando, y ya ves Escritos que son del Cielo. Esto, para derrumbarlo, tenía que estar Dios muerto y que no hubiera sido Dios, sino un hombre bueno.

Desperté, oí:

A más dureza le pongan a las Palabras de Dios dichas en el Lugar que Dios quiera, más golpes recibirán. Y cada vez con más fuerza, golpes tendrán que aguantar.

¿No se dan cuenta los hombres de que son hormigueros en la torre queriendo derrumbar las Palabras y las Obras de Dios?

Les tiene que llegar el día de la muerte, y sin remedio para el Perdón.

Donde Dios da sus Palabras, lo primero ves la acción.

Si esto está al descubierto, ponle el miedo en el no.

Porque el Juicio Final no te admite defensor.


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Libro 27 - Dios Habla al No Quiero del Hombre - Tomo II - C2