jueves, 5 de enero de 2017

No hay peso mayor

En Sueño Profético decían:

No hay peso mayor,
que más te pese,
que si te portaste mal
con el bien que Dios te mandó.

No hay peso que más trabajo te cueste llevar,
que el mismo que tú te echaste encima
cuando peso no te echaron,
cuando te dieron contento
y tú mismo hiciste cambio,
cambiando en mal el contento.

¡Este peso es horrible:
vivir con peso e ir tirando!
Que el tirar es la vida
y el peso fue tu mal cambio.

Dijo uno:

Todo es falta de Amor
y de nunca estar pensando
en que Dios quiere que ames
aquello que Él te ha mandado.

Si tú crees que es sufrimiento,
también es Amor el amarlo,
y si es bien material,
no debes de despreciarlo,
ya que miles y millones
desean el alcanzarlo.

Aquel que desprecie un bien
y sea por Dios mandado,
que no Lo llame en apuros,
porque Dios ya se ha olvidado
de aquel al que Él le mandó el bien
y el bien se lo despreciaron.

Desperté, oí:

¡Qué peso con más pesar
tiene que llevar el hombre
que a Dios desprecio le da!

¡Qué vivir con grande peso
llevaron aquellas gentes,
cuando vieron que era Dios
aquel niño en el pesebre!

¡Y pensar, llamó a mi puerta
y la entrada le negué!

¡Y pensar, yo tenía ropa
y la mandé esconder!

¡Qué vivir con tanta carga!
¡Qué peso el mover los pies!

¡Qué pensar más horroroso,
cuando Lo veían crecer!

¡Pensar, Él quiso nacer en mi casa
y yo dueño, desprecié!

Aún sigue con el peso
el que el peso fue por él.

Si Dios te elige o te manda,
ruega por no merecer.

Y entonces ya perteneces
a los Servicios de Él.


***

Libro 87 - La Palabra del Creador - Tomo IX - C1