domingo, 19 de febrero de 2017

Agua que brota del Cielo

En Sueño Profético decían:

No puede ser, creer en este Venero, que el Agua brota del Cielo, y no venir a beberlo y a llevarte Agua. Agua que puede servirte para el sediento que vive sin esta Agua porque no supo el sitio que Dios hace Manantial con sus Palabras. No puede ser creer Aquí y no acudir. Si no crees es porque no amas y no conoces estas Palabras. Pero no llames a Dios cuando te llegue el momento de angustia o desesperación que tú mismo te pusiste retirándote de Dios.

Dijo uno:

El que puede acudir donde Dios habla –aparición con justificantes para saber verdad o mentira– y no acude, ¿cómo puede luego pedir a Dios que lo oiga cuando necesite ayuda en lo que a él le convenga? Debería darle miedo, si pensara cuál puede ser la respuesta.

Desperté, oí:

Dios no habla
para que el hombre no acuda.

Dios no habla
para que quede en mentira
esta Grandiosa Enseñanza.

Dios no obliga
a que Lo quiera el hombre,
porque Dios no necesita
lo que pueda darle el hombre.

¡Tiempo que pasó y no vuelve
para el que se cree importante
para decir que Dios calle!

¡Hombres sin miedo a lo Eterno,
cuando ahí dejen el cuerpo!

¡Hombres que viven de espaldas
a este Venero Divino!

¡Hombres a los que llega la noche
sin pensar:
“Puede que sea la última
y todo en la Tierra deje,
lo escondido
y lo que ven todos los hombres”!

Manda la Gloria que dicten
que a aquél que viva de espaldas,
no se obligue a que presente la cara.


***

Libro 25 - Meditaciones y Palabras Directas con El Padre Eterno - Tomo III - C5