lunes, 13 de febrero de 2017

Alaba a Dios y a su Gloria

En Sueño Profético decían:

No hay alabanza a Dios más grande, que decir: “Señor, mándame, que yo quiero que me mandes. Si tu Mando no lo entiendo, ya lo entenderé, si Tú me sigues mandando”.

El Mando de Dios se entiende cuando vayas echando semilla para quererle y veas crecer los tallos con alegría y conformes a los que la vida te va dando, y cada vez pidas más Mando.

Si el hombre viviera Prójimo, vería la falta que hacía el Mando. Y entonces le haría pensar: “¡Qué grande es el Amor de Dios al hombre!, que manda cuando tú te has ofrecido, y deja que de lo suyo el hombre se haga dueño y diga: ‘esto es mío’, y no piense en el hambriento”.

Desperté, oí:

El Mando de Dios se entiende, y sabes que baja del Cielo por la alegría que sientes cuando dejas el contento al que lo necesitaba.

Alaba a Dios y a su Gloria haciendo el bien al espíritu.

Dando de comer al hambriento y vistiendo al desnudo.

Si esto lo haces contento, ya el Mando de Dios lo has entendido.


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Libro 29 - Dios Manda en Su Gloria que Enseñen - Tomo IV - C4