domingo, 12 de febrero de 2017

Con reformas no se entra en la Gloria

En Sueño Profético decían:

Asegura que no puede entrar en la Gloria el que reforme los Mandamientos de Dios, que fueron dichos por el mismo Dios.

No puede entrar ni el que reforme, ni el que acepte y practique la reforma.

La Gloria de Dios, es Gloria para el que la quiere. Y el que la quiere, en este querer quererla, es cuando vive Libertad de espíritu y su cuerpo lo va diciendo y publicando.

Dijo uno:

Si el hombre pensara lo que es “Palabra de Dios”, seguro que no reformaría.

La muerte, cuando llega con Mando, no puede el hombre detenerla, por muchas reformas que tenga hechas la medicina y la cirugía.

Pues que compare el hombre: Dios da una Ley para entrar en su Gloria, no cumplirla, ensuciarla y romperla y después entrar en la Gloria.

El hombre, que haga reforma en subir el edificio y que le tenga respeto a los cuerpos que están sanos, para que no los convierta de momento en muertos, que son carne sin arrugas, porque no le ha dado tiempo al tiempo de llevar las arrugas.

También que ponga una ley para que nadie pida por hambre, porque tenga donde ir mientras el jornal no gane.

Desperté, oí:

Ponían en la Gloria
comparaciones y decían,
que el hombre hacía reformas
para retirar de Dios
y no cumplir su Ley,
que es tan hermosa.

¿Por qué no prohíben
que haya hambrientos,
que no se maten,
que no haya guerras,
y que el pecado se pise
como víbora que llega?

No cumplir los Mandamientos
es vivir como las fieras.

¡Qué lástima de adelanto,
que sirva para que a Dios no Lo quieran!


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Libro 32 - La Palabra del Creador - Tomo III - C1