domingo, 26 de febrero de 2017

Esa vida es tan corta, que no te da tiempo a pensar

En Sueño Profético decían:

El hombre que vive apartado de Dios y persigue sus Palabras apartando a más, es rueda sin motor cuesta abajo, que al final se estrella. El hombre pone su tiempo en lo que no le responde ni le sirve para cuando abandone el cuerpo.

El hombre no piensa, cuando se va el día, lo que en la noche le espera. Y si ve amanecer un nuevo día, debería pensar: “¿Tendré la noche como tengo el despertar?”. Y también admitir este pensar: “¿Se negará algo de mi cuerpo a servirme hasta esta noche llegar? ¿Tendré que encamar mis fuerzas por negarse a de mi cuerpo tirar?”.

Esto es un insignificante pensar, de tantos que se podrían dictar.

Dijo uno:

La muerte va con la vida,
sin un segundo faltar.

Aquel que no piense en ella,
retirado de Dios está,
porque el contacto de Dios
te hace en ella pensar.

Que este pensar tranquilo
te enseña a vivir Paz,
a que pienses en los vivos
que hace tiempo muertos están.

Que unos, viviste con ellos.
Y tros, la historia
te recuerda lo que fueron.

Desperté, oí:

Cuantas más palabras oyes en la Gloria, más te extrañas cuando ves que les dan importancia a algunos hombres y les cuelgan medallas que no sirven para este Reino, cuando ves que a Dios no nombran y ellos se cuelgan méritos.

Nombraban vida y muerte:

Vida, que con Dios no llega muerte. Y muerte, que sin Dios, Vida se pierde.

Si la vida del cuerpo fuera eterna como la del espíritu, ya Dios habría acabado el mundo.

Pero haz este pensar:

“Esa vida es tan corta, que no te da tiempo a pensar”.

Piensa en la Vida que es Vida para estar siempre con Dios, y ya si llega la muerte, es muerte para el que la vivió y al cuerpo le dio sepultura.

Si el hombre aprendiera y enseñara esta asignatura, ya vería esa vida corta, torpe y sucia.

Y lo haría todo bien hecho, pensando: “La muerte llevo dentro de mi cuerpo, y tiene que presentarme a Él, que yo sin Él ya muero”.


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Libro 24 - Dios No Quiere, Permite - Tomo IV - C3